La Lucha de un papa, no bajar los brazos nunca.

HISTORIA DE LUCHA DE UN PAPA.

Siempre es difícil escribir sobre estas situaciones, porque a pesar de que se intenta proteger a un menor a toda costa, muchas veces pasa que el padre perdidoso busca publicitar su caso como una manera desesperada de cambiar una decisión judicial inminente, pretendiendo incorporar a la opinión pública como una forma de presionar a los jueces.
Por eso, antes que nada y para proteger a la niña, nos referiremos a ella como B., al padre sólo por su nombre, Fabien, para evitar que se pueda identificar a B. a partir de su apellido, y a la madre como Sofía.
Fabien y Sofía están transitando en este momento un proceso de Restitución Internacional de menores, por ello necesariamente debemos introducir al lector respecto: Qué es?  Cuándo y por qué opera? Qué excepciones obstan su aplicación?
La Convención de La Haya sobre Sustracción Internacional de Menores, de la que hoy son parte 101 países, entre ellos Argentina (ley 23.857),  tiene por objeto asegurar la pronta restitución de menores que tengan residencia habitual en uno de los Estados Parte de la convención (firmantes de la misma)  y hayan sido trasladados ilegalmente desde uno de éstos hacia otro Estado o que habiendo sido trasladados legalmente hubieren sido retenidos ilegalmente.
Es un mecanismo mediante el cual los estados firmantes de la convención se obligan a restituir inmediatamente o en un plazo no mayor a 6 semanas a los menores que han sido trasladados o retenidos ilegalmente en una nación distinta a la de su residencia habitual. Por cuanto para que se aplique dicha institución resulta INDISPENSABLE, que los estados intervinientes sean suscriptores del referido convenio internacional y existir ILICITUD ya sea en el traslado de menores o bien en su retención fuera de la residencia habitual.
Sin perjuicio de otros requisitos formales que conlleva el procedimiento de restitución internacional, cuyo incumplimiento obsta su aplicación, como lo es el tiempo en que el progenitor reclamante interpone la denuncia que activa el mecanismo, existen excepciones concretas y taxativas que impiden que el mecanismo de restitución internacional se active, o si ya se activó,  lo dejen sin efecto.
Estas excepciones previstas por la propia convención, en caso de verificación y comprobación de su existencia, obstan que el estado requerido, es decir aquel donde se encuentra retenido ilícitamente el menor, ordene la restitución internacional.
Dentro de estas nos encontramos con la que en la jerga de legos se denomina por su articulado “el 13.b” que versa precisamente sobre la existencia de “Grave riesgo de que la restitución exponga al niño a un peligro físico o psíquico o a una situación intolerable”. Al respecto se estableció, y la jurisprudencia internacional ha sido unánime, que no basta con la mera invocación de la situación. Quien la alega deberá probar de un modo claro y convincente que el reintegro del niño al país de su residencia habitual lo expondría a un grave peligro físico o psíquico y he aquí donde nos adentramos en la historia de lucha de este papá, Fabien.
Fabien, Sofia y B. viajaron juntos de vacaciones a la Argentina. Debían retornar a Francia el 24 de febrero de 2019, de hecho viajaron a nuestro país con los boletos de regreso ya expedidos, pero sólo volvió Fabien. Días antes de la fecha de retorno, Sofía le escribió por WhatsApp a Fabien que le habían robados los pasaportes de la niña y en paralelo denunció por violencia de género a Fabien logrando una medida de restricción a su respecto y de la niña. De allí en más devinieron todas las acciones que hoy se encuentran en trámite ante la justicia Argentina y Francesa.-
Debemos recordar que cualquier persona tiene el derecho a hacer una denuncia y que si la misma versa sobre violencia de género, el juez que deba decidir al respecto tiene sobre el denunciante obligación de protección y responsabilidad sobre el efecto de sus decisiones por cuanto, aún sin pruebas cabales de lo que se denuncia, protege a la supuesta víctima cuanto más no sea en forma preventiva.
Recién luego de esa primera compulsa, deviene una investigación y la consiguiente respuesta del Estado, tanto en Argentina como en cualquier país de derecho.
Nada de ello implica que esa denuncia sea o no verdadera, ya que puede y de hecho muchas veces sucede, que el mecanismo de protección se activa aún frente a denuncias que luego resultan haber sido falsas.
Cuando ese tipo de denuncias se vinculan con un proceso de restitución internacional resulta INDISPENSABLE que los dichos sean probados, y aquí es donde volvemos a la historia de Fabien y B. La madre, ni ninguno de los siete abogados que la representaron sucesivamente en estos 11 meses de juicios, pudieron aportar ni una sola prueba que avalara su testimonio. De hecho la justicia advirtió todas las inconsistencias y contradicciones de las que está plagada la historia pergeñada por Sofia para justificar su proceder ilícito.-
Sofía ha transitado todo el recorrido judicial, replicando las mismas mentiras que hoy sale a publicar en los medios. Habiendo fracasado en el campo judicial, no le quedó más remedio que acudir a los medios repitiendo las mismas mentiras, en forma de relato, buscando incidir en la subjetividad y empatía del público en general como una forma de presionar a los jueces de la Cámara Civil, que hoy tienen el expediente para revisar y confirmar la actuación y resolución de primera instancia.
Todos el relato de Sofia, que ya fue evaluado y desechado por la Justicia, tuvo el sentido de mostrar a un progenitor violento, drogadicto y abusador, que no existe.
La madre no ha podido probar la existencia de un riesgo grave para la niña en el entorno paterno ni en Francia, no lo ha podido hacer en ninguno de los fueros que maliciosamente abrió y por eso, la justicia ha resuelto que debe retornarla.
Todo lo contrario, la justicia se expidió fundadamente en contra de Sofía y ordenó la restitución de B a Francia. El juez de primera instancia valoró todos los elementos aportados a la causa, incluyendo entre ellos las constancias obrantes en las causas penales que Sofia inició, como los dictámenes de la Defensoría de Menores, del Ministerio Público Fiscal, del Cuerpo Médico Forense y los propios informes médicos de los profesionales tratantes de B, quienes no tuvieron contacto con la niña hasta mediados de julio de 2020, aun cuando su intervención fue ordenada en marzo de este año. El Juez no encontró ni una sola prueba sobre todas las acusaciones y relatos que hizo Sofía con respecto a Fabien, quien fue y es un buen padre. Un padre que, como muchos, de pronto vio como su vida se despedazaba por perder el contacto con su hija, por no poder ni hablar con ella. La progenitora está denunciada penalmente por falso testimonio,  y por introducir pruebas falsas en un juicio penal junto a la abuela de la niña. Y, además, debe responder ante la justicia por sus actos en Francia.
La ilicitud no discrimina en relación del género. No es cierto que las restituciones internacionales tengan el sesgo de género que Sofía pretende crear en su versión falsa de los hechos. Hemos intervenido en muchos casos por retención o traslado ilícitos de niños a Argentina. Padres o madres que residen en otros países engañan al otro progenitor y vienen aquí con sus hijos. Lo hacen con autorizaciones de viaje por tiempo limitado que no cumplen y tratan de quedarse eternamente en Argentina, o bien simplemente huyen del país de residencia habitual y se llevan al hijo o a la hija sin autorización del otro padre.
La justicia dictaminó que B debía volver a Francia, pero lo hizo con demasiada demora. De acuerdo con la Convención, estos casos deben definirse en un plazo máximo menor a seis semanas y sin embargo este se comenzó en marzo de 2019 y la sentencia de restitución llegó recién el 14 de septiembre 2020.-
Es muy fácil colocarse en papel de víctima y buscar protección alegando violencia de género. En este caso esa violencia nunca existió.
La fraudulenta utilización y desnaturalización de la ley de violencia de género, que fue correctamente creada para defender a las verdaderas víctimas, desvirtúa su noble objeto y está siendo utilizado por Sofia para justificar y enmascarar sus propios ilícitos, buscando protección frente a sus actos fallidos.
Cada uno de nosotros tenemos que ser responsables por nuestros actos propios, sin distinción de género, y entender que la mentira y el engaño traen consecuencias jurídicas.  Sofía engañó primero al padre para luego retener ilegítimamente, en forma unilateral e inconsulta, a su hija lejos de su centro de vida en Francia. Ese hecho trae sus consecuencias legales y nada tiene que ver con la violencia de género.
Lo que dijo en una nota para un medio de comunicación, nos obliga a contestar ya que no es otra cosa que un relato fantasioso, alimentado por el deseo de mantener a la niña separada de su padre. Y va a tener consecuencias legales.
Los hijos no son propiedad privada exclusiva de uno de los padres. De nada sirve tratar de destruir al padre, quien también es víctima junto a su hija, de la conducta de Sofía quien, con falsas denuncias y sin ninguna prueba, intenta mantenerlos separados.
Los abogados, como auxiliares de la Justicia, tenemos que respetar las decisiones de los jueces. Los juicios se ganan o se pierden en los tribunales, no en los medios de comunicación. La madre intentó utilizar la ley de violencia de género para justificar su actuar ilícito y ahora, frente al inminente regreso de la niña a Francia, miente para despertar el apoyo de organizaciones sociales que defienden a las verdaderas víctimas de violencia de género.
Los progenitores deben comprender que de nada sirve retener o secuestrar a un hijo llevándolo a otro país. No es bueno mentir, borrar al otro progenitor, ya que los niños con el tiempo comprenden la realidad.  Secuestrar o retener ilícitamente a un niño es una herida difícil de curar. La Convención de La Haya es la herramienta legal para sanear esas maniobras.
Esta es la lucha de un padre, Fabien, para recuperar a su hija. No podemos permitir que el sesgo del género, fomentado desde la falacia, lleve a creer que una historia distinta de la que realmente es.
 
Fabiana Quaini
 
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